sábado, 10 de julio de 2010

e) La Sastrería

como una aparición

Cada vez que visitamos a las señoras Cecilia y Elva en su taller de sastrería y costura de la calle 84 con carrera 13 en Bogotá, me pregunto: ¿que pasara con este oficio en el futuro?. Ellas son dos profesionales de esta labor tan antigua, que en Colombia, tiene una importancia histórica en el desarrollo social del país, que desafortunadamente, se va perdiendo poco a poco. Muchas familias han derivado su sustento de este trabajo y todos nosotros de alguna u otra forma hemos estado ligados a ellos (sastres y modistas), por diferentes motivos, ya sea porque bajamos de peso y debemos ajustar la mayoría de nuestra ropa; porque compramos un vestido, pero no se ajusta todavía muy bien a nuestras proporciones; porque no queremos desechar esa prenda que nos gusta y pensamos que todavía merece una segunda oportunidad; o porque, simplemente contamos con un buen sastre o modista dispuesto a solucionar nuestros mas mínimos caprichos en diseño y confección, elaborando para nosotros cualquier prenda que se nos venga a la mente.

Personalmente no conocemos modistas y sastres menores de 35 años, así como tampoco aprendices de este oficio. Es una lástima que toda esta información se pueda perder en algún momento por simple falta de interés. La Sastrería es un oficio disciplinado, detallista y meticuloso que necesita de mucha paciencia e inteligencia. Estas personas tienen la capacidad de resolver una imagen bidimensional y materializarla en tres dimensiones tan solo con la absoluta facilidad y claridad que solo brinda la experiencia. En Países como Inglaterra el oficio de la sastrería obedece a reglas de la más absoluta tradición y prestigio, bajo estos parámetros se han educado grandes diseñadores como Cristóbal Balenciaga y Alexander Macqueen quienes antes de ser diseñadores fueron sastres. Visitar a la modista o al sastre y confiarles nuestros caprichos y preocupaciones es resaltar la importancia que tenemos por nuestra propia imagen, es una aproximación directa con nuestro propio estilo, es querer ajustar a nuestra medida lo que compramos para vestirnos y es dar a entender que tenemos mucha paciencia para esperar y disfrutar tiempo después con el resultado. Es por eso que cada vez que vamos a la sastrería Ana C nos divertimos, no solo pedimos que nos hagan algún arreglo, también nos reunimos con dos grandes amigas a charlar un buen rato y si somos afortunados a detallar, quien lo creyera, en los vestidos y prendas de Emilio Pucci, Fendi, Valentino o Burberry que algunas veces encontramos en medio de una gran cantidad de ropa que esta por arreglar.


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